
Arquitectos Argentinos For Export
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Sinopsis:El vector ideológico de esta colección de publicaciones sigue intacto: comunicar las ideas arquitectónicas de talentosos creadores nacidos y educados en nuestra patria, ideas que trascendieron el marco de nuestras fronteras y que lograron materializarse en contextos urbanos de otros países. Así retomamos la ilación de los diálogos con este conjunto de arquitectos argentinos que trabajan en el mundo. Sin la intención de definir un movimiento o escuela a partir de la secuencia de proyectos que mostramos en este volumen, podemos percibir cómo en ellos se desarrollan nuevos elementos de diseño vinculados a exigencias de sustentabilidad, a criterios ecológicos, a la accesibilidad y al diseño universal. Las innovaciones puestas de manifiesto en los proyectos no pretenden restablecer el equilibrio ambiental del planeta; no obstante, y a pesar de ser gotas homeopáticas frente al torrente, valen como ejemplos propulsores de tácticas que señalan un camino de reconciliación entre el entorno construido y la calidad de vida cotidiana. Éstas son las nuevas claves del discurso arquitectónico que queremos subrayar, porque marcan una tendencia internacional encaminada a producir un cambio de paradigma que se hace patente en los nuevos proyectos. Pensamos que la presente edición facilitará la comprensión cabal de las intenciones originales de cada uno de los autores.
Indice de contenidos de este libro
Introducción
Hacia criterios de diseño ecológicos y humanistas
por Luis Grossman y Daniel Casoy
Los diálogos
Eduardo Catalano
César Pelli
Mario Corea
Emilio Ambasz
Eduardo Elkouss
Juan Pfeifer
Daniel Azerrad
Juan Lucas Young
Indice de nombres, obras y autores
Los proyectos
Eduardo Catalano
Floralis Genérica Buenos Aires, Argentina, 2002
Oficinas Cambridge Park Drive Cambridge, Massachusetts, EE.UU., 1985
Pelli, Clarke y Pelli
Centro Carnival de Artes Escénicas ......
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Indice de contenidos de este libro
Introducción
Hacia criterios de diseño ecológicos y humanistas
por Luis Grossman y Daniel Casoy
Los diálogos
Eduardo Catalano
César Pelli
Mario Corea
Emilio Ambasz
Eduardo Elkouss
Juan Pfeifer
Daniel Azerrad
Juan Lucas Young
Indice de nombres, obras y autores
Los proyectos
Eduardo Catalano
Floralis Genérica Buenos Aires, Argentina, 2002
Oficinas Cambridge Park Drive Cambridge, Massachusetts, EE.UU., 1985
Pelli, Clarke y Pelli
Centro Carnival de Artes Escénicas Miami, EE.UU., 1996-2006
Torre Cajasol, Sevilla, España 2007-2010
Mario Corea - Codina y Quijano / Moran y López Matas
Hospital de Emergencias Heca Rosario, Argentina, 2003-2007
Hospital General de Mahón Menorca, España, 2007
Emilio Ambasz
Reforma del Museo de Arte Moderno, Mamba Buenos Aires, 2006-2009
Casa de Retiro Espiritual Sevilla, España,1975-2004
Eduardo Elkouss
Estaciones del Tranvía de Murcia Murcia, España, 2006-2009
Edificio Peysa, Torrevieja, España, 2002-2005
Pfeifer, Zurdo, Di Clérico, Pfeifer y Qüesta
Centro Turístico-Comercial de Valdivia Valdivia, Chile, 2005-2009
Centro Comercial-Residencial de Bobigny Bobigny, Francia, 2006-2010
Azerrad, Issascharov y Shmutter
Casa del Pórtico Tel Aviv, Israel, 2002-2004
Dormitorios de la Universidad Ben Gurión Beer Sheva, Israel, 2002-2004
Sauerbruch, Hutton, Ludloff y Young
Agencia Federal de Medio Ambiente Dessau, Alemania, 2001-2005
Casa Matriz del Automóvil Club Alemán Munich, Alemania, 2006-2009
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Bernardo Ezequiel Koremblit
11 de junio de 2008
Arquitectos Argentinos en el Mundo / Colección 2008 en Batimat,
La Rural de Buenos Aires.
Texto de presentación del libro
Arquitectos Argentinos for Export
En esta circunstancia, que con buena estrella nos tiene reunidos el libro Arquitectos argentinos for export, escrito con inteligencia y sabiduría por los iniciados Luis Grossman y Daniel Casoy, soy un profano en el arte y la ciencia excepcionalísimos de la Arquitectura, en verdad un arte aparte, como lo son la belleza, el arte poético, los inquisitivos senderos de la filosofía, el misterio teológico y la vida misma, la más exclusiva y aparte de todas las artes. A los hierofantes del templo donde se oficia el ritual y la ceremonia del quehacer, el quepensar y el quesentir de esa diosa de ojos radiantes iluminadores del secreto de la escuadra y el compás, se les ha ......
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11 de junio de 2008
Arquitectos Argentinos en el Mundo / Colección 2008 en Batimat,
La Rural de Buenos Aires.
Texto de presentación del libro
Arquitectos Argentinos for Export
En esta circunstancia, que con buena estrella nos tiene reunidos el libro Arquitectos argentinos for export, escrito con inteligencia y sabiduría por los iniciados Luis Grossman y Daniel Casoy, soy un profano en el arte y la ciencia excepcionalísimos de la Arquitectura, en verdad un arte aparte, como lo son la belleza, el arte poético, los inquisitivos senderos de la filosofía, el misterio teológico y la vida misma, la más exclusiva y aparte de todas las artes. A los hierofantes del templo donde se oficia el ritual y la ceremonia del quehacer, el quepensar y el quesentir de esa diosa de ojos radiantes iluminadores del secreto de la escuadra y el compás, se les ha ......
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Bernardo Ezequiel Koremblit
11 de junio de 2008
Arquitectos Argentinos en el Mundo / Colección 2008 en Batimat,
La Rural de Buenos Aires.
Texto de presentación del libro
Arquitectos Argentinos for Export
En esta circunstancia, que con buena estrella nos tiene reunidos el libro Arquitectos argentinos for export, escrito con inteligencia y sabiduría por los iniciados Luis Grossman y Daniel Casoy, soy un profano en el arte y la ciencia excepcionalísimos de la Arquitectura, en verdad un arte aparte, como lo son la belleza, el arte poético, los inquisitivos senderos de la filosofía, el misterio teológico y la vida misma, la más exclusiva y aparte de todas las artes. A los hierofantes del templo donde se oficia el ritual y la ceremonia del quehacer, el quepensar y el quesentir de esa diosa de ojos radiantes iluminadores del secreto de la escuadra y el compás, se les ha pasado inadvertida mi intromisión en el inprofanable recinto al que yo no tendría acceso, pero puedo ser absuelto de mi impertinente presencia porque he sido invitado a hacerlo con una inconciencia que ya no es de este mundo por los arquitectos Grossman y Casoy. Cuando concluya mi agresión oral a un público que no me ha hecho ningún daño, los responsables Casoy y Grossman aprenderán la antiquísima lección: Que en la vida hay una sola cosa más desagradable que no obtener lo que se desea: Obtenerla.
He leído con fruición y reflexión el libro que con felicidad nos reúne, y del prodigioso Indice de Nombres he recibido las inyecciones de sobresalto y emoción provenientes de los demiúrgicos Vivaldi, el cisne Shekespeare, Fernández Moreno y García Lorca, los inspectores anímicos Pichon Rivière y Lao Tsé, el alquimista Borges y el cuestionador Marcuse, Clorindo Testa y Neruda, y la mismísima Divina Comedia que el arquitecturador de 33 versos impecables e implacables reiterados en tres partes Dante Alighieri compuso para eldeleite del paraíso, los tormentos del infierno y las purificaciones del purgatorio. No encontré citado el nombre del Gran Arquitecto del Universo, del cual soy adepto y devoto feligrés, habiendo aprendido a serlo en el secreto recinto donde se enseña que el mundo entero es una patria común, donde también se enseñan las precisiones espirituales, las exactitudes del pensamiento, las sagradas dimensiones del sentimiento, dones todos que sólo rigen y vigen si la trascendente esotérica arquitecturación sigue los dictados del Gran Arquitecto que todo lo ordenó con inteligencia, belleza y precisión infalible a prueba de todas las declinaciones e imperfecciones.
Creo que es el momento de que hable sobre el libro de Luis Jacobo Grossman y Daniel Osvaldo Casoy. En mi modesto y humilde pero convencido entender, la declaración de Thomas Mann, uno de los escritores que con Stefan Zweig y Marcel Proust llevó con más autoridad que nadie el cetro humanístico del mundo, es la definitiva y epilogal frase que aún no ha sido incorporada al Decálogo mosaico: El arte es lo único que justifica la existencia del planeta. Pues de las páginas, con los textos, fotografías, grabados e ilustraciones de Arquitectos argentinos for export la definición del autor de La montaña mágica cobra un relieve y una documentación de evidente elocuencia, didacticidad y pedagogía. No pretendo enancarme en la gloria de Mann pero digo que lo estético, las proporciones (por descontado que la divina en primerísimo lugar) y la esencialidad calológica (calología: sustantivo que significa -ustedes lo saben muy bien- estética) constituyen la razón, el alma y la entelequia de la vida y el mundo. Y en tanto el mundo gire ha de ser así, y no dejaría de serlo aunque dejase de girar. En mi modesto y humildo pero autorizado parecer, si el saco no está bien cortado la sangre no circula bien por el cuerpo.
Estas evidencias y estos conceptos los encuentro en este libro sucesivamente informativo conceptuoso, documentado, lleno de todo lo que es substancia respecto de la arquitectura y rico de ideas y felices expresiones, todo sin cambiar de andén, el andén desde el cual se parte hacia la región bienaventurada de la inteligencia, el arte y la precisión en todas las dimensiones. Por una vez más, que no ha de ser la última, se ve que quienes, como en este turno Grossman y Casoy, junto a los ilustres nombres que participan de esta obra excepcional -Catalano, Pelli, Corea, Ambasz, Elkouss, Pfeifer, Azerrad y Young, nombrados todos por prolijo, nimio be por be, ce por ce orden alfabético para evitar los estragos de la celotipia- se comprueba que quienes elaboran sus ideas y las realizan en la ejecución consciente y las ofrecen a la sociedad y al arte con la sensación del deber cumplido a las órdenes de la más aproximada Notre Dame la Perfección, hasta donde ella es por lógicas y naturales razones de humanidad, posible, pues ellos son los que aran, riegan, plantan y alumbran para lo eterno y no sólo para la próxima siembra y su consiguiente cosecha: Leonardo, Michelángelo, Eiffel, Goethe, Spinoza, Fidias y toda la prole afín.
Así ha sido siempre y así es desde toda la eternidad y no sólo en esta ocasión del libro del cual tengo el inmerecido honor de hablar. Todo cuanto acabo de decir, por cierto que con imperdonable insuficiencia y mezquindad, podía haberlo sintetizado expresando que los ideales del artista, con todo el linaje de arquitectos, pintores, escultores, dibujantes, grabadores y demás intergrantes de la inefable sagrada familia de la inefable creación artística son loados y alabados urbi et orbi, pero necesitan de la aprobación del sentido común. ¿Qué quiero significar? Pues que hay, ¿por qué no?, levantar palacios (pues no siempre han de ser castillos) en el aire, pero sin olvidar de ponerle cimientos. No sé para qué incurro en la irreverencia de decirlo en esta reunión si nadie lo sabe mejor que el arquitecto. Lo sabe desde el primer arquitecto que acaso haya sido Goudea, gobernador de la ciudad caldea de Sirpula que vivió y arquitecturó 3.000 años antes de Cristo, desde aquel incipit genesíaco arquitecto hasta los arquitectos actuales Casoy y Grossman y los otros ocho arquitectos que integran el sabio y estético cortejo de este refinado libro pleno de belleza y saiduría.
He de concluir con breves desconsideraciones, pues no debo excederme en el tiempo, y una de las arquitecturaciones de la disertación es no abusar del tictaqueo de los minutos. Con brevedad, a semejanza de la mano del novio en el zaguán, diré que en el proceloso Arquitectos argentinos for export encontré al siemprevivo Borges en una referencia de Daniel Casoy al insenescente poema Fundación mítica de Buenos Aires, a lo que responde con explicaciones de arquitecto Emilio Ambasz; dí asimismo con una de mis fruiciones: el idioma, del que soy lexicólatra e inclusive lexicómano: en la conversación con Daniel Azerrad, se aclara una interesante acepción: que la correcta expresión es aljibe de luz en lugar de patio de luz; en la plática de Luis Grossman un pasaje de acicular carácter sociológico se habla de la clase alta socialmente y baja económicamente; luego substanciosos conceptos que Grossman y Pfeifer intercambian a propósito del libro Sobre el arte y la locura de Enrique Pichon Rivière, que el Señor del piso de arriba lo tenga de la mano y no se la suelte ni para que pueda atender a un exasperado paciente esquizofrénico; y así en adelante y adelante et ainsi de suite con los temas, las cuestiones, los esteticismos, las leyes del arte,los fervores, las escuadras y los compases reales o tácitos de este libro al que se le deben todas las reverencias al pensamiento y al sentimiento integradores del arte y la panhumana trascendencia del hombre y su espíritu y mentalidad creadores.
Quienes no lo tengan o no o encuentren o no lo puedan conseguir o no les sea dado adquirirlo, pueden pedirmelo prestado. Lo cierto es que tendrán que devolvermelo pero podrán quedarse con el contenido.
Señoras y señores y también quienes no sean señoras y señores: no tengo por qué hacer discriminaciones. Y también señoritas intactas. Sé que mi exposición no ha sido buena, que no ha sido como debía ser: la culpa es mía y de los arquitectos Luis Grossman y Daniel Casoy: mía, porque la hice mal y de Casoy y Grossman porque esperaban que la hiciera bien.
Bernardo Ezequiel Koremblit
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11 de junio de 2008
Arquitectos Argentinos en el Mundo / Colección 2008 en Batimat,
La Rural de Buenos Aires.
Texto de presentación del libro
Arquitectos Argentinos for Export
En esta circunstancia, que con buena estrella nos tiene reunidos el libro Arquitectos argentinos for export, escrito con inteligencia y sabiduría por los iniciados Luis Grossman y Daniel Casoy, soy un profano en el arte y la ciencia excepcionalísimos de la Arquitectura, en verdad un arte aparte, como lo son la belleza, el arte poético, los inquisitivos senderos de la filosofía, el misterio teológico y la vida misma, la más exclusiva y aparte de todas las artes. A los hierofantes del templo donde se oficia el ritual y la ceremonia del quehacer, el quepensar y el quesentir de esa diosa de ojos radiantes iluminadores del secreto de la escuadra y el compás, se les ha pasado inadvertida mi intromisión en el inprofanable recinto al que yo no tendría acceso, pero puedo ser absuelto de mi impertinente presencia porque he sido invitado a hacerlo con una inconciencia que ya no es de este mundo por los arquitectos Grossman y Casoy. Cuando concluya mi agresión oral a un público que no me ha hecho ningún daño, los responsables Casoy y Grossman aprenderán la antiquísima lección: Que en la vida hay una sola cosa más desagradable que no obtener lo que se desea: Obtenerla.
He leído con fruición y reflexión el libro que con felicidad nos reúne, y del prodigioso Indice de Nombres he recibido las inyecciones de sobresalto y emoción provenientes de los demiúrgicos Vivaldi, el cisne Shekespeare, Fernández Moreno y García Lorca, los inspectores anímicos Pichon Rivière y Lao Tsé, el alquimista Borges y el cuestionador Marcuse, Clorindo Testa y Neruda, y la mismísima Divina Comedia que el arquitecturador de 33 versos impecables e implacables reiterados en tres partes Dante Alighieri compuso para eldeleite del paraíso, los tormentos del infierno y las purificaciones del purgatorio. No encontré citado el nombre del Gran Arquitecto del Universo, del cual soy adepto y devoto feligrés, habiendo aprendido a serlo en el secreto recinto donde se enseña que el mundo entero es una patria común, donde también se enseñan las precisiones espirituales, las exactitudes del pensamiento, las sagradas dimensiones del sentimiento, dones todos que sólo rigen y vigen si la trascendente esotérica arquitecturación sigue los dictados del Gran Arquitecto que todo lo ordenó con inteligencia, belleza y precisión infalible a prueba de todas las declinaciones e imperfecciones.
Creo que es el momento de que hable sobre el libro de Luis Jacobo Grossman y Daniel Osvaldo Casoy. En mi modesto y humilde pero convencido entender, la declaración de Thomas Mann, uno de los escritores que con Stefan Zweig y Marcel Proust llevó con más autoridad que nadie el cetro humanístico del mundo, es la definitiva y epilogal frase que aún no ha sido incorporada al Decálogo mosaico: El arte es lo único que justifica la existencia del planeta. Pues de las páginas, con los textos, fotografías, grabados e ilustraciones de Arquitectos argentinos for export la definición del autor de La montaña mágica cobra un relieve y una documentación de evidente elocuencia, didacticidad y pedagogía. No pretendo enancarme en la gloria de Mann pero digo que lo estético, las proporciones (por descontado que la divina en primerísimo lugar) y la esencialidad calológica (calología: sustantivo que significa -ustedes lo saben muy bien- estética) constituyen la razón, el alma y la entelequia de la vida y el mundo. Y en tanto el mundo gire ha de ser así, y no dejaría de serlo aunque dejase de girar. En mi modesto y humildo pero autorizado parecer, si el saco no está bien cortado la sangre no circula bien por el cuerpo.
Estas evidencias y estos conceptos los encuentro en este libro sucesivamente informativo conceptuoso, documentado, lleno de todo lo que es substancia respecto de la arquitectura y rico de ideas y felices expresiones, todo sin cambiar de andén, el andén desde el cual se parte hacia la región bienaventurada de la inteligencia, el arte y la precisión en todas las dimensiones. Por una vez más, que no ha de ser la última, se ve que quienes, como en este turno Grossman y Casoy, junto a los ilustres nombres que participan de esta obra excepcional -Catalano, Pelli, Corea, Ambasz, Elkouss, Pfeifer, Azerrad y Young, nombrados todos por prolijo, nimio be por be, ce por ce orden alfabético para evitar los estragos de la celotipia- se comprueba que quienes elaboran sus ideas y las realizan en la ejecución consciente y las ofrecen a la sociedad y al arte con la sensación del deber cumplido a las órdenes de la más aproximada Notre Dame la Perfección, hasta donde ella es por lógicas y naturales razones de humanidad, posible, pues ellos son los que aran, riegan, plantan y alumbran para lo eterno y no sólo para la próxima siembra y su consiguiente cosecha: Leonardo, Michelángelo, Eiffel, Goethe, Spinoza, Fidias y toda la prole afín.
Así ha sido siempre y así es desde toda la eternidad y no sólo en esta ocasión del libro del cual tengo el inmerecido honor de hablar. Todo cuanto acabo de decir, por cierto que con imperdonable insuficiencia y mezquindad, podía haberlo sintetizado expresando que los ideales del artista, con todo el linaje de arquitectos, pintores, escultores, dibujantes, grabadores y demás intergrantes de la inefable sagrada familia de la inefable creación artística son loados y alabados urbi et orbi, pero necesitan de la aprobación del sentido común. ¿Qué quiero significar? Pues que hay, ¿por qué no?, levantar palacios (pues no siempre han de ser castillos) en el aire, pero sin olvidar de ponerle cimientos. No sé para qué incurro en la irreverencia de decirlo en esta reunión si nadie lo sabe mejor que el arquitecto. Lo sabe desde el primer arquitecto que acaso haya sido Goudea, gobernador de la ciudad caldea de Sirpula que vivió y arquitecturó 3.000 años antes de Cristo, desde aquel incipit genesíaco arquitecto hasta los arquitectos actuales Casoy y Grossman y los otros ocho arquitectos que integran el sabio y estético cortejo de este refinado libro pleno de belleza y saiduría.
He de concluir con breves desconsideraciones, pues no debo excederme en el tiempo, y una de las arquitecturaciones de la disertación es no abusar del tictaqueo de los minutos. Con brevedad, a semejanza de la mano del novio en el zaguán, diré que en el proceloso Arquitectos argentinos for export encontré al siemprevivo Borges en una referencia de Daniel Casoy al insenescente poema Fundación mítica de Buenos Aires, a lo que responde con explicaciones de arquitecto Emilio Ambasz; dí asimismo con una de mis fruiciones: el idioma, del que soy lexicólatra e inclusive lexicómano: en la conversación con Daniel Azerrad, se aclara una interesante acepción: que la correcta expresión es aljibe de luz en lugar de patio de luz; en la plática de Luis Grossman un pasaje de acicular carácter sociológico se habla de la clase alta socialmente y baja económicamente; luego substanciosos conceptos que Grossman y Pfeifer intercambian a propósito del libro Sobre el arte y la locura de Enrique Pichon Rivière, que el Señor del piso de arriba lo tenga de la mano y no se la suelte ni para que pueda atender a un exasperado paciente esquizofrénico; y así en adelante y adelante et ainsi de suite con los temas, las cuestiones, los esteticismos, las leyes del arte,los fervores, las escuadras y los compases reales o tácitos de este libro al que se le deben todas las reverencias al pensamiento y al sentimiento integradores del arte y la panhumana trascendencia del hombre y su espíritu y mentalidad creadores.
Quienes no lo tengan o no o encuentren o no lo puedan conseguir o no les sea dado adquirirlo, pueden pedirmelo prestado. Lo cierto es que tendrán que devolvermelo pero podrán quedarse con el contenido.
Señoras y señores y también quienes no sean señoras y señores: no tengo por qué hacer discriminaciones. Y también señoritas intactas. Sé que mi exposición no ha sido buena, que no ha sido como debía ser: la culpa es mía y de los arquitectos Luis Grossman y Daniel Casoy: mía, porque la hice mal y de Casoy y Grossman porque esperaban que la hiciera bien.
Bernardo Ezequiel Koremblit
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Luis Jacobo Grossman (Buenos Aires, 1932). Se graduó en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UBA, la que, por su promedio en la carrera, lo becó con un viaje de estudios a Brasil en 1956. Fue profesor titular de Diseño Arquitectónico en la FAU-UBA (1972-1997) y director del departamento de Arquitectura de la misma facultad. Con la firma Luis & Julio Grossman, hasta 1997, realizó proyectos y obras. Junto al Arq. Laureano Forero es autor del Centro Municipal Distrito Centro de Rosario (provincia de Santa Fe, Argentina) inaugurado en 2005. Asistió como disertante a congresos internacionales en Chicago, Barcelona, Pekín, Torrevieja, París y Venecia. Dictó conferencias en casi todas las provincias argentinas. Fue jurado de concursos nacionales e internacionales. Fue, por más de 30 años, asesor y columnista del suplemento Arquitectura del diario La Nación, de Buenos Aires. Publicó Arquitextos (Ed. Infinito / La Nación, 2003), Peralta Ramos en la arquitectura (Ed. Infinito, 2006) y, con Daniel O. Casoy, Arquitectos made in Argentina (Ed. AAM, 2004), Arquitectos argentinos en el mundo (Photon Press, 2006), Arquitectos argentinos for export (Photon Press, 2008) y Arquitectos argentinos universales (Photon Press, 2010). Es Director General del Casco Histórico de la ciudad de Buenos Aires.
Daniel Osvaldo Casoy (Buenos Aires 1951). Se graduó en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UBA en 1974. Publicó el cuaderno Las raíces calientes (1969). Diseñó el Edificio Rojo (R. Árabe Siria 3166, Buenos Aires) junto con el Arq. E. Bekinschtein (1975). En 1978 emigró a São Paulo y trabajó para el Arq. Joaquim Guedes en el proyecto de Caraiba. De regreso a su país colaboró con el Arq. Clorindo Testa en la obra Simuladores de vuelo de Aerolíneas Argentinas (1980-1984). Desde 1982 presenta Topologías para Buenos Aires. En 1985 regresó a Brasil, y residió en Río de Janeiro hasta 1993; allí trabajó con el Arq. Luiz Paulo Conde en el proyecto del campus de la Uni-Rio y en el registro fotográfico de obras de arquitectura. En 1994 establece su firma Photon Press Argentina en Buenos Aires. Fue (1994-1999) cronista y fotógrafo del suplemento Arquitectura del diario La Nación. Produjo y editó, junto a Luis J. Grossman, las muestras Arquitectos Argentinos en el Mundo en Batimat Expovivienda (2003-2010) y con él es autor de los libros Arquitectos made in Argentina, Arquitectos argentinos en el mundo, Arquitectos argentinos for export y Arquitectos argentinos universales. Es autor de Saudades de Buenos Aires Nostalgia for Buenos Aires (Editorial Photon Press, Buenos Aires, 2007).
Daniel Osvaldo Casoy (Buenos Aires 1951). Se graduó en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UBA en 1974. Publicó el cuaderno Las raíces calientes (1969). Diseñó el Edificio Rojo (R. Árabe Siria 3166, Buenos Aires) junto con el Arq. E. Bekinschtein (1975). En 1978 emigró a São Paulo y trabajó para el Arq. Joaquim Guedes en el proyecto de Caraiba. De regreso a su país colaboró con el Arq. Clorindo Testa en la obra Simuladores de vuelo de Aerolíneas Argentinas (1980-1984). Desde 1982 presenta Topologías para Buenos Aires. En 1985 regresó a Brasil, y residió en Río de Janeiro hasta 1993; allí trabajó con el Arq. Luiz Paulo Conde en el proyecto del campus de la Uni-Rio y en el registro fotográfico de obras de arquitectura. En 1994 establece su firma Photon Press Argentina en Buenos Aires. Fue (1994-1999) cronista y fotógrafo del suplemento Arquitectura del diario La Nación. Produjo y editó, junto a Luis J. Grossman, las muestras Arquitectos Argentinos en el Mundo en Batimat Expovivienda (2003-2010) y con él es autor de los libros Arquitectos made in Argentina, Arquitectos argentinos en el mundo, Arquitectos argentinos for export y Arquitectos argentinos universales. Es autor de Saudades de Buenos Aires Nostalgia for Buenos Aires (Editorial Photon Press, Buenos Aires, 2007).
