
Un Lugar Llamado Nada
de Amy Tan
Calificación de lectores:

Sinopsis:Fascinante mezcla de fantasía étnica, libro de viajes, choque de costumbres, apuntes sobre arte, budismo, colorido, exotismo e historias que componen una narración variada y con buen ritmo.
Doce amigos estadounidenses están a punto de emprender el viaje de su vida, desde el pie del Himalaya en China hacia las selvas inexploradas de Birmania, para profundizar en el arte y la cultura de ambos países. La mañana del día de Navidad, todos menos uno -que sufre resaca- inician una excursión de medio día, pero ya no regresan. Los diez amigos se encuentran en medio de la selva, en una poblado secreto donde se oculta una tribu medio extinguida que ve en uno de ellos a su salvador, el líder que han estado esperando para que les proteja de la violencia del régimen militar birmano.
Doce amigos estadounidenses están a punto de emprender el viaje de su vida, desde el pie del Himalaya en China hacia las selvas inexploradas de Birmania, para profundizar en el arte y la cultura de ambos países. La mañana del día de Navidad, todos menos uno -que sufre resaca- inician una excursión de medio día, pero ya no regresan. Los diez amigos se encuentran en medio de la selva, en una poblado secreto donde se oculta una tribu medio extinguida que ve en uno de ellos a su salvador, el líder que han estado esperando para que les proteja de la violencia del régimen militar birmano.
AMY TAN OAKLAND (CALIFORNIA). Se graduó en lingüística en la San Jose State University. Nada hacía prever el enorme éxito de esta autora, hija de padres chinos emigrados a Estados Unidos, cuando publicó, en 1989, El Club de la Buena Estrella, aquella hermosa novela que la dio a conocer en el mundo entero. Dos años después, venció, con igual fortuna, lo que ella llamó «el síndrome de la segunda novela» entregando a sus lectores La esposa del Dios del Fuego. Mientras iba preparando este fascinante mosaico de historias que es Los cien sentidos secretos, escribió un delicioso libro para niños, La ama de la luna. En cuanto apareció en Estados Unidos en otoño de 1995, los cien sentidos secretos se colocó inmediatamente entre los primeros de los libros más vendidos.También destaca La hija del curandero (2002).
Por Sergio Varela
Amy Tan: El otro lado de las cosas.
Amy Tan: El otro lado de las cosas.
A propósito de la reciente publicación de su última novela, Un lugar llamado Nada, la célebre autora de El club de la buena estrella dialogó con Quid desde Nueva York.
El teléfono suena con un leve delay, como en todas las llamadas internacionales. Del otro lado de la línea, una voz desconocida, grabada en un número de la ciudad californiana de San Francisco, informa que "no está disponible". Después de dejar mensaje, llamamos a otro número, en este caso de un celular. Atiende Amy Tan, la escritora estadounidense de 54 años, autora de El club de la buena estrella, La esposa del Dios del Fuego, La hija del curandero y -recientemente- de Un lugar llamado Nada (cuya traducción entre otras ......
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Por Sergio Varela
Amy Tan: El otro lado de las cosas.
El artista plástico Federico Manuel Peralta Ramos solía decir, entre otras genialidades, que "el arte debería reflejar el talento para vivir una vida maravillosa". El de la escritora norteamericana Amy Tan parece tratarse de uno de los extraordinarios casos en los que esa plausible premisa procura ser llevada a la práctica.
Fuente: QUID
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Amy Tan: El otro lado de las cosas.
A propósito de la reciente publicación de su última novela, Un lugar llamado Nada, la célebre autora de El club de la buena estrella dialogó con Quid desde Nueva York.
El teléfono suena con un leve delay, como en todas las llamadas internacionales. Del otro lado de la línea, una voz desconocida, grabada en un número de la ciudad californiana de San Francisco, informa que "no está disponible". Después de dejar mensaje, llamamos a otro número, en este caso de un celular. Atiende Amy Tan, la escritora estadounidense de 54 años, autora de El club de la buena estrella, La esposa del Dios del Fuego, La hija del curandero y -recientemente- de Un lugar llamado Nada (cuya traducción entre otras fascinantes novelas aclamadas por la crítica y recibidas con fervoroso entusiasmo por un público que las ubicó en los primeros puestos de ventas en todo el mundo.
La autora nos pide que la llamemos en 20 minutos a un nuevo número de teléfono que ella nos apunta, y cuyo código de área es de Manhattan; con lo cual comprobamos hasta qué punto, tal como reza en la solapa de sus libros, Amy Tan "vive con su marido entre San Francisco y Nueva York".
Transcurrido ese lapso, la escritora responde en el teléfono neoyorquino, y se disculpa por la demora en comenzar la entrevista, porque "estaba bañando a su perro", un ariedale terrier que adoptó en Madrid, y que responde al nombre de "Bubba".
No parece casualidad que esta escritora talentosa -una de cuyas características más positivas es su extraordinario grado de sensibilidad, de comprensión del alma humana, de preocupación por los inocentes, los diferentes, los oprimidos de todo tipo (a tal punto que antes de dedicarse a la literatura fue consejera en programas de ayuda y protección para niños discapacitados)- haya bautizado a su mascota con el nombre del personaje del entrañable amigo negro de Forrest Gump. Mucho del espíritu piadoso y amable con los más débiles que recorría ese filme se percibe en las páginas de la obra de esta escritora californiana, hija de inmigrantes chinos. Y también en sus palabras al otro lado de la línea telefónica, cuando habla de su vida, sus opiniones y sus proyectos.
-¿Cuál fue la motivación que la llevó a escribir "Un lugar llamado nada"? ¿Cuál es la metáfora o mensaje que procura transmitir en esa novela?
-Quise indagar, a través de esos personajes que emprenden un viaje por Birmania y que llegan, en medio de la selva, a un poblado en el que se oculta una tribu que ve en ellos a sus posibles salvadores del régimen militar birmano, la manera en que nos relacionamos con la verdad o la realidad. Muchas veces aquello que aceptamos como real o verdadero sólo es un recorte, una de las tantas posibles versiones de la realidad. Además, quería poner el foco sobre la situación de los derechos humanos en Birmania. De alguna manera, la metáfora se refiere a cómo al tratar de ayudar podemos perjudicar. Podría haber elegido un lugar más obvio -como Irak- para expresar esa idea, pero la novela es una comedia, no un texto político.
-Quise indagar, a través de esos personajes que emprenden un viaje por Birmania y que llegan, en medio de la selva, a un poblado en el que se oculta una tribu que ve en ellos a sus posibles salvadores del régimen militar birmano, la manera en que nos relacionamos con la verdad o la realidad. Muchas veces aquello que aceptamos como real o verdadero sólo es un recorte, una de las tantas posibles versiones de la realidad. Además, quería poner el foco sobre la situación de los derechos humanos en Birmania. De alguna manera, la metáfora se refiere a cómo al tratar de ayudar podemos perjudicar. Podría haber elegido un lugar más obvio -como Irak- para expresar esa idea, pero la novela es una comedia, no un texto político.
-Usted ha comentado sobre el papel de Occidente en los diferentes conflictos mundiales, que "los Estados Unidos suelen defender a quienes deberían odiar". ¿Cuál es su opinión sobre la actual situación en Medio Oriente? ¿Cuál debería ser el papel de Occidente en medio de esta nueva escalada bélica?
-Oh, qué pregunta... Si tuviera la respuesta más apropiada, podría ser presidenta, o secretaria de Estado, pero sólo soy escritora. Es cierto que me molesta que Occidente con el afán de ayudar, termine imponiendo sus valores. Sobre eso gira gran parte de Un lugar llamado nada, precisamente. En cuanto al caso de la actual situación en Oriente Medio, pienso que los líderes de Occidente deberían procurar encontrar alguna manera de proteger a los inocentes. Deberían interesarse porque no se establezcan blancos militares sobre la población civil, por la situación de los derechos humanos, por el rescate y refugio a las víctimas de la guerra. Y, sobre todo, por encontrar una manera de detener esa guerra lo más pronto posible. Lamentablemente, los líderes políticos no usan su poder para defender a los más débiles, sino para establecer alianzas o enfrentar enemigos, incluso a través de la guerra, con el afán de obtener aún más poder.
-Oh, qué pregunta... Si tuviera la respuesta más apropiada, podría ser presidenta, o secretaria de Estado, pero sólo soy escritora. Es cierto que me molesta que Occidente con el afán de ayudar, termine imponiendo sus valores. Sobre eso gira gran parte de Un lugar llamado nada, precisamente. En cuanto al caso de la actual situación en Oriente Medio, pienso que los líderes de Occidente deberían procurar encontrar alguna manera de proteger a los inocentes. Deberían interesarse porque no se establezcan blancos militares sobre la población civil, por la situación de los derechos humanos, por el rescate y refugio a las víctimas de la guerra. Y, sobre todo, por encontrar una manera de detener esa guerra lo más pronto posible. Lamentablemente, los líderes políticos no usan su poder para defender a los más débiles, sino para establecer alianzas o enfrentar enemigos, incluso a través de la guerra, con el afán de obtener aún más poder.
-¿Cómo cree que influyen los medios de comunicación en esta especie de "Matrix" que se ha convertido la construcción posmoderna de la realidad?
-Los medios de comunicación a veces se apartan de su papel de reportar los hechos, y tratan de imponer una determinada lectura o percepción sobre esos hechos. Inciden demasiado en la construcción de una opinión generalizada sobre las cosas que, en muchos casos, no hace más que alejar al público de la verdad.
-Los medios de comunicación a veces se apartan de su papel de reportar los hechos, y tratan de imponer una determinada lectura o percepción sobre esos hechos. Inciden demasiado en la construcción de una opinión generalizada sobre las cosas que, en muchos casos, no hace más que alejar al público de la verdad.
-Además de su preocupación por el papel de Occidente en el mundo, ¿qué es lo que conoce de América Latina?¿Está al tanto de que en el continente hay en la actualidad una mayoría de gobiernos socialistas o de izquierda -elegidos democráticamente- muy distantes de los Estados Unidos? ¿A qué lo atribuye?
-Bueno, en esta cuestión debo hacer una autocrítica y declararme, como la mayoría de los norteamericanos, bastante ignorante sobre la situación de América latina. De todas maneras, no me sorprende esa tendencia que usted menciona. Durante mucho tiempo los Estados Unidos han pretendido imponerle a la región la forma en que se debían hacer las cosas. Elegir a gobiernos que reaccionen con firmeza frente a los Estados Unidos puede ser una manera que encuentran los votantes latinoamericanos de defenderse de la política exterior de Bush. Aquí mismo, en los Estados Unidos, hay mucha gente que está en desacuerdo con esa política.
-Bueno, en esta cuestión debo hacer una autocrítica y declararme, como la mayoría de los norteamericanos, bastante ignorante sobre la situación de América latina. De todas maneras, no me sorprende esa tendencia que usted menciona. Durante mucho tiempo los Estados Unidos han pretendido imponerle a la región la forma en que se debían hacer las cosas. Elegir a gobiernos que reaccionen con firmeza frente a los Estados Unidos puede ser una manera que encuentran los votantes latinoamericanos de defenderse de la política exterior de Bush. Aquí mismo, en los Estados Unidos, hay mucha gente que está en desacuerdo con esa política.
-Usted ha sufrido la enfermedad de Lyme, una dolencia que -entre otros síntomas- provoca alucinaciones. ¿En qué ha cambiado su relación con la ficción y con las problemáticas de las personas después de haber tenido que enfrentar semejante adversidad?
-Esa enfermedad fue una dura prueba para mí. Es una compleja patología neurológica que afectó mi memoria y mi concentración. Uno de sus síntomas es una forma de epilepsia, y durante ese período tuve severas dificultades para escribir, incluso temí no poder volver a hacerlo, algo que me angustiaba muchísimo. En mi vida atravesé varias experiencias dolorosas, ya que mi padre y mi hermano murieron a causa de tumores cerebrales. Creo que tanto esas situaciones como la dura lucha contra mi enfermedad me volvieron más comprensiva con los demás. Cuando tenemos un simple resfriado, o una lesión en una pierna o un brazo, ya estamos momentáneamente discapacitados; así que padecer una enfermedad tan severa amplió mi empatía hacia los que sufren.
-Esa enfermedad fue una dura prueba para mí. Es una compleja patología neurológica que afectó mi memoria y mi concentración. Uno de sus síntomas es una forma de epilepsia, y durante ese período tuve severas dificultades para escribir, incluso temí no poder volver a hacerlo, algo que me angustiaba muchísimo. En mi vida atravesé varias experiencias dolorosas, ya que mi padre y mi hermano murieron a causa de tumores cerebrales. Creo que tanto esas situaciones como la dura lucha contra mi enfermedad me volvieron más comprensiva con los demás. Cuando tenemos un simple resfriado, o una lesión en una pierna o un brazo, ya estamos momentáneamente discapacitados; así que padecer una enfermedad tan severa amplió mi empatía hacia los que sufren.
-Al margen de la entrevista, ¿cómo se encuentra de salud ahora?
-Muchísimo mejor, gracias por preguntar. Finalmente pude curarme con un tratamiento a base de antibióticos. Por fortuna, después de mucho tiempo de sufrimiento y tratamientos ineficaces, logré dar con la medicación adecuada.
-Muchísimo mejor, gracias por preguntar. Finalmente pude curarme con un tratamiento a base de antibióticos. Por fortuna, después de mucho tiempo de sufrimiento y tratamientos ineficaces, logré dar con la medicación adecuada.
-Usted ha escrito conmovedoras páginas sobre su madre, pero a la vez eligió no ser madre, ¿por qué?
-Supongo que porque no quise convertirme en una madre como la mía. No porque ella fuera una persona mala, de hecho me ha inspirado esas conmovedoras páginas y memorias que usted menciona. Ocurre que era una madre extremadamente protectora, que se alarmaba permanentemente sobre nuestro cuidado, temía siempre que nos enfermáramos. Su afán protector me irritaba mucho cuando era joven, y temí que mi hija me odiara cuando cumpliera los 12 años. Por otra parte, yo he trabajado con niños y sé lo intensa y exigente que es la relación con ellos. Así que mi marido y yo simplemente decidimos no tenerlos. Además, preferí darle prioridad a mi carrera. A veces digo, más bien en broma, que mis libros son como hijos, pero sé que no hay punto de comparación.
-Supongo que porque no quise convertirme en una madre como la mía. No porque ella fuera una persona mala, de hecho me ha inspirado esas conmovedoras páginas y memorias que usted menciona. Ocurre que era una madre extremadamente protectora, que se alarmaba permanentemente sobre nuestro cuidado, temía siempre que nos enfermáramos. Su afán protector me irritaba mucho cuando era joven, y temí que mi hija me odiara cuando cumpliera los 12 años. Por otra parte, yo he trabajado con niños y sé lo intensa y exigente que es la relación con ellos. Así que mi marido y yo simplemente decidimos no tenerlos. Además, preferí darle prioridad a mi carrera. A veces digo, más bien en broma, que mis libros son como hijos, pero sé que no hay punto de comparación.
-¿Cuál es el futuro de la mujer en esta sociedad posmoderna? ¿Cuál cree usted que es el aporte que puede hacer la mujer para mejorarla?
-Supongo que, justamente, algo de esa actitud protectora relacionada con el instinto maternal, de cuidado de las personas, aplicado a lo social, lo colectivo y cultural. La gran capacidad de empatía que los estudios recientes le adjudican al cerebro femenino en su comparación con el del hombre.
-Supongo que, justamente, algo de esa actitud protectora relacionada con el instinto maternal, de cuidado de las personas, aplicado a lo social, lo colectivo y cultural. La gran capacidad de empatía que los estudios recientes le adjudican al cerebro femenino en su comparación con el del hombre.
-¿Por qué cree usted que el público suele aceptar tan mansamente las falacias, públicas y privadas (desde "Saddam Hussein esconde armas de destrucción masiva" hasta "las mujeres son el sexo débil")? ¿Cuál es el camino, en su opinión, para una mejor comprensión, con mayor perspectiva, de la realidad cotidiana, sin caer en simplificaciones burdas e intencionadas?
-Creo que es importante buscar la forma de ayudar a incorporar un mayor grado de razonamiento. Dejar de lado la tentación de establecer nuestras ideas a partir de emociones de tipo religioso, irracional. Contribuir a que quienes incurren en esos pensamientos supersticiosos puedan analizar, retroceder hasta el momento en que esas ideas, esas falacias fueron establecidas, y comprobar racionalmente que son creencias equivocadas, que conducen al prejuicio.
-Creo que es importante buscar la forma de ayudar a incorporar un mayor grado de razonamiento. Dejar de lado la tentación de establecer nuestras ideas a partir de emociones de tipo religioso, irracional. Contribuir a que quienes incurren en esos pensamientos supersticiosos puedan analizar, retroceder hasta el momento en que esas ideas, esas falacias fueron establecidas, y comprobar racionalmente que son creencias equivocadas, que conducen al prejuicio.
-Algo parecido a la terapia cognitiva de Aaron Beck, que propone una salida racional de la depresión, poniendo en tela de juicio las creencias previas que acaso condujeron hacia ella.
-Sí, porque la construcción de falacias conduce a una deformación de la realidad, que puede convertirse en un problema psicológico. Pero el modo en que elegimos el encuadre o el recorte con el que vamos a establecer aquello que consideramos la realidad es un acto voluntario que nos enfrenta con un dilema de tipo moral. A mí me indigna mucho cuando alguien elige decidir que algo "es verdad" simplemente porque lo leyó en el diario o porque lo vio en la televisión. Es una actitud que delega el pensamiento crítico. Y que nos vuelve muy vulnerables ante quienes se aprovechan de esa manipulación.
-Sí, porque la construcción de falacias conduce a una deformación de la realidad, que puede convertirse en un problema psicológico. Pero el modo en que elegimos el encuadre o el recorte con el que vamos a establecer aquello que consideramos la realidad es un acto voluntario que nos enfrenta con un dilema de tipo moral. A mí me indigna mucho cuando alguien elige decidir que algo "es verdad" simplemente porque lo leyó en el diario o porque lo vio en la televisión. Es una actitud que delega el pensamiento crítico. Y que nos vuelve muy vulnerables ante quienes se aprovechan de esa manipulación.
-¿El arte es un camino para la búsqueda de la verdad?
-El arte nos permite crear una mirada personal sobre valores universales. Encontrar una traducción racional, y acaso también moral, de nuestras más profundas emociones.
-El arte nos permite crear una mirada personal sobre valores universales. Encontrar una traducción racional, y acaso también moral, de nuestras más profundas emociones.
-¿Cuáles son sus próximos proyectos literarios?
-Estoy trabajando en el boceto de una nueva novela. Por el momento, tengo pensado el ambiente -transcurrirá en China, en uno de sus confines más alejados, una aldea a la que pienso visitar pronto para ampliar mis apuntes- y estoy en la búsqueda de los personajes. Las preguntas filosóficas que impulsarán la trama son las mismas que apuntalaron mis libros anteriores: ¿por qué somos o nos convertimos en quienes somos? y, en consecuencia, ¿por qué hacemos lo que hacemos?
-Estoy trabajando en el boceto de una nueva novela. Por el momento, tengo pensado el ambiente -transcurrirá en China, en uno de sus confines más alejados, una aldea a la que pienso visitar pronto para ampliar mis apuntes- y estoy en la búsqueda de los personajes. Las preguntas filosóficas que impulsarán la trama son las mismas que apuntalaron mis libros anteriores: ¿por qué somos o nos convertimos en quienes somos? y, en consecuencia, ¿por qué hacemos lo que hacemos?
-¿Cómo es un día suyo actualmente?
-Trabajo bastante, estoy escribiendo la adaptación para la ópera de mi novela La hija del curandero, escribo artículos para National Geographic, trabajo en el proyecto de mi próxima novela, cuando no estoy de viaje preparo los viajes, y... eh... y... y...
-Trabajo bastante, estoy escribiendo la adaptación para la ópera de mi novela La hija del curandero, escribo artículos para National Geographic, trabajo en el proyecto de mi próxima novela, cuando no estoy de viaje preparo los viajes, y... eh... y... y...
-¿Y...?
-...y baño a mi perro Bubba hasta que suena el celular y desde Argentina me consultan sobre la manera en que elegimos creer en aquello que llamamos la realidad (risas).
-...y baño a mi perro Bubba hasta que suena el celular y desde Argentina me consultan sobre la manera en que elegimos creer en aquello que llamamos la realidad (risas).
El artista plástico Federico Manuel Peralta Ramos solía decir, entre otras genialidades, que "el arte debería reflejar el talento para vivir una vida maravillosa". El de la escritora norteamericana Amy Tan parece tratarse de uno de los extraordinarios casos en los que esa plausible premisa procura ser llevada a la práctica.
Fuente: QUID
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