
Viñas, Bodegas & Vinos de Argentina 2009
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Sinopsis:La gran sorpresa de esta edición, que se refleja en el color de las uvas de la tapa, fue la cantidad de vinos blancos finalistas y, en la misma proporción, de Los 69 Mejores. Ésta es una muy buena noticia editorial porque refresca nuestros contenidos y es también una excelente noticia vínica, porque refleja el crecimiento cualitativo de los vinos blancos argentinos en todas sus clases, sean espumantes, tranquilos o dulces tardíos. ¡Esperamos que ahora no haya productores ofendidos porque nos gustó más su vino blanco que su tinto! Ya en ediciones anteriores dijimos que involuntariamente éramos más "tintistas" que "blanquistas", una deriva del gusto que esperamos haber comenzado a corregir. También en cierto, como decimos en Nuestra evaluación de los vinos argentinos, que nuestro gusto en materia de vinos está cambiando y nos alejamos progresivamente del paradigma de la gran concentración, extracción y crianza, al menos en aquellos casos en que ello ocurre en menoscabo del aroma, la fruta y la elegancia. También por el lado de la crianza nos interrogamos acerca de la capacidad de añejamiento de esos súper vinos, ya que nuestra segunda experiencia de cata de Los grandes vinos argentinos, 4 años después nos dejó con impresiones contrapuestas. Finalmente, por primera vez calculamos un índice de inflación Austral Spectator, basado en la comparación de los precios de 520 vinos de la misma etiqueta y sucesiva cosecha, que arrojó una cifra triple de la que divulga el gobierno: en los vinos, la inflación promedio del último año fue del 22,2 porciento. Ello nos obligó a revisar por primera vez nuestro rango de precios, pues ya son pocos los vinos de algún interés que cuestan menos de 20 pesos. Esperamos que no sea necesario tener que repetir esta operación cada año, pero al cierre de esta edición así como van las cosas en Argentina y en el mundo, somos escépticos.
Diego Bigongiari es autor de guías de viajes y food, wine & travel writer. Su gusto por el vino y la buena mesa son de raigambre toscana y centroeuropea y se remontan al menos a tres generaciones familiares. Autodidacta y antiacadémico no sólo en lo enogastronómico, Diego concibió y realizó en la década de 1990 las Guías Pirelli de Argentina, Uruguay y Buenos Aires, éxitos de venta y de crítica además de obras de referencia temática. Creó y dirigió un suplemento turístico dominical para el diario La Prensa. Además de varias publicaciones argentinas, colaboró con las revistas Newsweek y Geo y la guía Fodors. Escribió críticas de restaurantes y realizó entrevistas y viajes enogastronómicos para la revista Cuisine & Vins.
Además de escribir, Diego cultiva un jardín de hierbas aromáticas, bebe buenos vinos tintos y desde muy joven cocina prácticamente todos los días de la vida en que no está de viaje o conociendo restaurantes. También le gusta mucho Bob Dylan.
Además de escribir, Diego cultiva un jardín de hierbas aromáticas, bebe buenos vinos tintos y desde muy joven cocina prácticamente todos los días de la vida en que no está de viaje o conociendo restaurantes. También le gusta mucho Bob Dylan.
