
Nadie Acabara con los Libros
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Solapa: Umberto Eco, nacido en la ciudad italiana de Alessandria en el año 1932, es actual¬mente titular de la cátedra de Semiótica y director de la Escuela Superior de Estudios Humanísticos de la Universidad de Bolonia. Eco se inició como narrador en 1980 con El nombre de la rosa, una obra de éxito inter¬nacional. A esta novela siguieron El péndulo de Foucault (1988), La isla del día de antes (1994), Baudolino (2001) y La misteriosa llama de la reina Loana (2003). Entre sus títulos de ensayo más destaca¬dos, recordemos Apocalípticos e integrados (1965), Tratado de semiótica general (1975), Lector in fabula (1979), Semiótica y filosofía del lenguaje (1984), Los límites de la interpre¬tación (1990) y Decir casi lo mismo, un ensa¬yo sobre la traducción. Suyos son también la Historia de la belleza, la Historia de la fealdad y El vértigo de las listas. Jean-Claude Carrière es uno de los dramatur¬gos y guionistas europeos más reconocidos. Durante veinte años fue estrecho colabo¬rador de Luis Buñuel, con quien escribió El discreto encanto de la burguesía, Belle de jour y Ese oscuro objeto del deseo. Es autor ade¬más de los guiones de las películas El tambor de hojalata, La insoportable levedad del ser o Cyrano de Bergerac. Como dramaturgo, ha escrito, en cola¬boración con Peter Brook, una docena de obras de teatro. Es asimismo autor de ensa¬yos como La force du bouddhisme o Le film qu on ne verra jamais. En Lumen se han pu¬blicado los dos volúmenes de El círculo de los mentirosos.Contratapa: Hace muchos, muchísimos años, ya había mujeres y hombres que leían, y hoy seguimos haciéndolo. Ahí estamos, perdidos en las páginas de una buena novela o un poema que nos consuela, intrigados por las propuestas de un nuevo ensayo o echando un vistazo a ese libro ilustrado que reclama nuestra atención en la librería. Lo que sí ha cambiado es el soporte que acompaña los textos, y aun nos esperan nuevos cambios. Desde el papiro y los códices, el libro evolucionó hacia el papel, y un buen día, hacia 1450, el señor Gutenberg convirtió el libro en un placer accesible a la mayoría. Ahora los soportes multimedia ofrecen nuevas posibilidades de lectura y hay quien ya piensa con nostalgia en la textura del libro impreso, despidiéndose de él como de un amigo fiel que está a punto de irse para no volver. De estos temas trata Nadie acabará con los libros, una charla erudita y amena entre dos hombres que han escrito mucho y son ávidos lectores, que coleccionan libros y nos llevan a su biblioteca para comentar gustos y manías, para contarnos por qué hubo épocas en que las obras maestras florecían y otras en que la estupidez y la pedantería crecían a sus anchas, para explicarnos cómo funciona la memoria y cómo podemos hacer realmente nuestro lo que aprendemos. Lejos de ser una polémica a favor o en contra de las nuevas formas de lectura, este espléndido ensayo es un homenaje a todos los lectores y un estímulo para la inteligencia.
