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Intelectuales y Expertos. La Construcción del Conocimiento Social en La Argentina - Mariano Plotkin-Federico Neiburg
Sinopsis Si la figura del intelectual remite a una forma de pensamiento crítico, independiente de los poderes, la del experto evoca especialización y entrenamiento académico. En su acción pública el primero dice anteponer un conjunto de valores y un tipo de sensibilidad; el segundo actúa en nombre de la técnica y de la ciencia, haciendo de la neutralidad axiológica la base para la búsqueda del bien común. En oposición a las visiones corrientes, que tienden a acentuar esas diferencias, este libro propone una visión comprensiva sobre los vínculos entre ambas figuras, mostrando cómo en el juego de relaciones entre ellas, en los terrenos dominados por tonalidades grises y por matices, por énfasis sutiles y cambiantes, se produce el conocimiento sobre la sociedad. El libro examina la circulación de individuos, ideas, modelos institucionales y formas de intervención en lo social que se han desplegado en la Argentina desde finales del siglo XIX hasta la década de 1970. Un conocimiento social que se produce en ese espacio definido por el Estado, el mundo de la academia, el mundo de los negocios y el campo intelectual. Un conocimiento social que se produce en ese espacio definido por el Estado, el mundo de la academia, el mundo de los negocios y el campo intelectual. Es en las relaciones entre esos diversos ámbitos y espacios sociales donde el libro propone situar la constitución de algunas profesiones y especialidades académicas, como el surgimiento de la antropología, la psicología, la arqueología, etnología, y las ciencias económicas. No se trata entonces de establecer una historia de disciplinas sino de analizar momentos fuertes, nudos de problemas que suponen mojones en el proceso de constitución del conocimiento sobre la sociedad. Así, se abordan, entre otros aspectos, el desarrollo de un género particular, el ensayo argentino, vigente sobre todo entre las décadas de 1930-1960, que surge como contracara del conocimiento estrictamente académico; el campo de la industria editorial y la difusión de las ciencias sociales, así como también la incidencia de aquellas figuras de la historia argentina que viajan, leen en otros idiomas, traducen y adaptan ideas de ?afuera? que reverberan en el ámbito local. Y todo ello, por concebir el campo de la cultura y de los saberes como un caleidoscopio de universos cambiantes y fragmentados, que suponen zonas de cruces, influencias y conflictos.
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